Todos los varones nacen con el glande (la cabeza del pene) "encerrada" en una capa plegable de piel llamada prepucio. Lo normal es que, a medida que el niño crece, el prepucio se vaya retrayendo naturalmente permitiendo que la cabeza del pene asome. Esto ya debe haber ocurrido a los cinco años de edad. Pero si pasa más tiempo y llega la pubertad y el glande no llega a "liberarse" de un prepucio cerrado, se dice que el individuo tiene fimosis. Esto puede ser un problema desde la adolescencia pues no permitirá una adecuada higiene en el pene, causará erecciones problemáticas y dolorosas y puede traer problemas en su vida sexual. Para los casos de fimosis, lo más recomendable es la circuncisión. 


Evitar el embarazo es una preocupación común de las parejas que desean tener una vida sexual activa sin convertirse en padres. Pero también para aquellos que ya los tienen y no quieren tener más. En nuestros tiempos existe una gran cantidad de métodos anticonceptivos relativamente seguros para lograr ese objetivo. Las mujeres suelen tener más opciones (píldoras, implantes, parches, inyecciones, dispositivos intrauterinos, métodos naturales de control de la ovulación...) que los hombres, aunque la mayoría de estos métodos supone cierta inversión y, sobre todo, un seguimiento constante. En el caso de los hombres, aunque actualmente se encuentran en desarrollo varios métodos anticonceptivos complejos (como inyecciones o píldoras), el más utilizado es, de lejos, el preservativo o condón. Es un método barato, fácil de utilizar y que tiene la ventaja, extra, de ayudar a evitar el contagio de varias enfermedades de transmisión sexual.

Pero existen muchas parejas que, debido a que están consolidadas y no tienen intenciones de mantener relaciones sexuales con nadie más, quieren olvidarse de todos estos "trámites", accesorios y gastos, para poder entregarse al disfrute de una vida sexual sin preparaciones ni preocupaciones de ningún tipo. Para estos casos existen métodos definitivos. En el caso de las mujeres, la ligadura de trompas. En el caso de los hombres, la vasectomía. Y, de ambos, este último método es el más barato, efectivo y seguro.



Según un estudio publicado en 2011, la vasectomía tiene más de 99% de efectividad. Consiste en la interrupción de dos pequeños conductos (los conductos deferentes) que llevan los espermatozoides hacia la zona prostática (que es donde se mezclan con el resto de sustancias que conforman el semen). Es un trámite sencillo, no produce dolor (salvo molestias durante los primeros días luego del procedimiento), no impide la erección, ni afecta la capacidad de experimentar orgasmos y no causa ninguna diferencia visible en la eyaculación (salvo por el hecho de que, examinado bajo un microscopio, el semen de un hombre vasectomizado no contendrá espermatozoides). 

Aunque hasta hace unos años hacerse una vasectomía implicaba entrar a un quirófano y quedarse algunos días en la clínica, en la actualidad se hace de manera ambulatoria, dura de veinte a treinta minutos y no requiere internamiento. Además el tiempo de recuperación es breve y el riesgo de complicaciones es bajo.

Es muy importante aclarar que, a pesar de sus ventajas, la vasectomía no protege contra las enfermedades de transmisión sexual. Tampoco es recomendable para los hombres que desean tener más hijos ya que, aunque es reversible, puede que no valga la pena hacer una operación de este tipo para deshacerla poco tiempo después.

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La cifra indicada del 99% de efectividad se basa en el trabajo "Female and male sterilization", publicado en "Contraceptive Technology", Arden Media: Nueva York, 2011

La fase final y más placentera de una relación sexual es el orgasmo, un momento en el que se producen, por un lado, la estimulación de muchas terminaciones nerviosas y, por otro, una masiva descarga de sustancias en el cerebro relacionadas con el placer. El orgasmo coincide con la contracción de una serie de músculos en las mujeres y en los hombres. Y, en el caso de éstos, también coincide con la eyaculación. 

Hay una fase previa al orgasmo que es muy importante en toda relación sexual. Se le conoce como "fase de meseta" y es un período de tiempo variable durante el cual la excitación y el placer "se mantienen", en intensidades crecientes y decrecientes. Para muchas personas, disfrutar de una relación sexual satisfactoria, significa mantener durante un tiempo razonable la duración de la fase de meseta. Por supuesto que la duración ideal de ese tiempo dependerá de cada persona y de cada pareja.


Un cáncer detectado en sus fases iniciales es más fácil de tratar. El problema en el cáncer de próstata es que en sus etapas iniciales no produce síntomas o éstos son muy débiles. Esa es la razón por la que se recomienda que los hombres, a partir de los 45 años, se realicen periódicamente exámenes médicos para descartar cualquier problema, muy especialmente si en su familia hay antecedentes de este tipo de dolencia. Ahora bien, como la próstata es un órgano difícil de examinar por todos sus ángulos (porque está rodeada de otros órganos) lo normal es combinar diferentes exámenes para detectar un posible problema. Te contamos aquí cuáles son.


El prepucio es un pliegue de piel que cubre parcial o totalmente la cabeza del pene, incluso cuando éste se encuentra en erección. Cortar el prepucio es una intervención que se llama circuncisión, y ha sido una práctica común de muchas culturas de la Tierra durante milenios. Se sabe que los antiguos egipcios la practicaban (como un símbolo de estatus y distinción) y que los antiguos hebreos lo hacían por cuestiones religiosas (como símbolo de una alianza con dios). Hoy se considera una práctica recomendable por otras razones: Salud y estética. 


La incapacidad de un hombre para tener o mantener una erección durante una relación sexual se conoce como Disfunción Eréctil. No es una enfermedad. Es más bien un síntoma de que algo está ocurriendo en esa o en otra zona del cuerpo humano. A veces el origen del problema ni siquiera es médico, sino psicológico. Pero para entender por qué puede ocurrir debemos conocer primero cómo es el mecanismo que produce las erecciones.


La vasectomía es uno de los métodos anticonceptivos más efectivos que existen. Consiste en interrumpir el "camino" (unos pequeños "tubitos" llamados conductos deferentes) por el que viajan los espermatozoides desde los testículos hacia la próstata, que es donde se integran al resto de sustancias que conforman el semen (los fluidos que se generan en la próstata, en la vesícula seminal y en las glándulas uretrales) / para ser expulsados del cuerpo durante la eyaculación.

Pero ¿qué pasa con la vida sexual de los hombres que se han sometido a esta intervención? Hay una sola cosa que cambia: Un hombre vasectomizado no podrá fecundar (es decir, no podrá dejar embarazada) a una mujer. Pero, salvo eso, no hay ninguna diferencia. Es decir, el hombre podrá tener excitación, erecciones, orgasmos y eyacular como siempre... con la única diferencia de que su semen no contendrá espermatozoides. Nadie notará la diferencia.




Está absolutamente demostrado que lavarse las manos con agua y jabón es fundamental para prevenir un enorme rango de infecciones . No sólo porque a través de las manos entramos en contacto con todo tipo de virus y bacterias en los objetos que tocamos, sino porque siempre estamos llevando nuestras manos a otras partes de nuestro cuerpo, convirtiéndolas en el principal "medio de transporte" de agentes infecciosos, especialmente a nuestros órganos genitales, ojos, boca, oídos y nariz.

Hay acuerdo en que hay que hacerlo con alguna frecuencia durante el día, que es mejor usar jabones normales (en vez de los antibacterianos, que pueden crear resistencia en las bacterias dañinas), que una limpieza razonable se logra en 20 segundos de lavado y que hay que jabonarse bien no solo las palmas, sino el dorso de la mano y entre los dedos, generando espuma . Pero también hemos escuchado que es mejor hacerlo con agua caliente y no con agua fría. ¿Eso está realmente demostrado?



Muchos hemos notado que en invierno orinamos con mayor frecuencia que en el verano. Pero ¿por qué? Para entenderlo debemos hablar de las formas en que el cuerpo humano elimina el exceso de líquido. 


Una de las principales causas de insuficiencia renal (es decir, de la enfermedad que impide que los riñones "limpien" adecuadamente la sangre de las personas) es otra enfermedad: La diabetes. El organismo de las personas diabéticas no puede controlar la cantidad de azúcar que tienen en la sangre, lo que dificulta el trabajo de los riñones y, a la larga, los deteriora. 

La diabetes se considera incurable. Pero acaba de ocurrir un descubrimiento científico que podría cambiar esa historia. Para entenderlo, es importante que expliquemos, rápidamente y de manera sencilla, cómo "funciona" la diabetes. 


Hacer ejercicio, Saltar. Correr. O, por lo menos, caminar. Todos los médicos recomiendan el movimiento para mejorar la salud. Incluso en los casos de convalecencia de alguna enfermedad grave, el reposo absoluto está dejando de ser la principal recomendación médica. 

¿Por qué el ejercicio es tan importante? Porque mantener "la máquina" en movimiento evita que se "oxide". ¿Cómo? Acelera el metabolismo, ayuda a quemar grasa "mala", favorece la oxigenación general, aumenta la calidad del sueño, optimiza la circulación, fortalece el corazón, evita la atrofia muscular, mantiene sanos los pulmones e incluso hace que el cerebro funcione mejor. Hay diferentes formas de ejercicio pero hay una que está al alcance de casi todas las personas, que es barata y que, como parecen demostrar varios estudios, podría ser la más indicada para prolongar la vida: Correr. 




Todos los hombres pueden, en teoría, contraer cáncer de próstata. Pero existen algunas características que hacen que en algunas personas el riesgo sea mayor. Las estadísticas recopiladas a lo largo de los años por diferentes investigaciones médicas coinciden en que, por ejemplo, es mucho más probable que ocurra en un paciente mayor de 60 años que en uno menor a esa edad; en cambio son raros los casos de cáncer en menores de 45 años (al contrario de lo que ocurre con el cáncer de testículo, que es más probable que ocurra en menores de esa edad). Tener un pariente cercano (hermano o padre) con la enfermedad también hace que sea más probable que uno desarrolle cáncer. Y determinados hábitos de vida también influyen. Por ejemplo si el hombre bebe mucho o está demasiado subido de peso o come demasiada carne su riesgo de contraer la enfermedad es más alto. Misteriosamente, los vegetarianos suelen tener menos tasas de cáncer de próstata. La razón por la que el riesgo es más alto o bajo en los hombres que tienen la mayoría de esas características aún no es del todo clara para la ciencia. 


Si pudiéramos clasificar a todos nuestros conocidos adultos por su "grado de gordura" podríamos decir, a grandes rasgos, que hay tres tipos de personas. Los que están "en su peso", los que están "subiditos de peso" (que tienen un exceso de grasa visible pero solo en la zona abdominal) y los que claramente tienen mucho sobrepeso (en los que el exceso de grasa se distribuye por todo el cuerpo). Concentrémonos en los segundos. Sí bien es cierto que no están en su mejor forma, consideramos casi normal que alguien tenga una "barriga cervecera" (o "guata chelera", como le llamamos los peruanos) y no nos preocupamos demasiado por eso. Pero lo que muchos no sabemos es que esa barriga cervecera también es una forma de obesidad. Y, sorprendentemente, puede ser la más peligrosa de todas.




En los últimos días se desarrolló el Congreso Mundial de Nefrología en México (la nefrología, para los que no lo saben, es la subespecialidad de la urología que se enfoca en el funcionamiento de los riñones).  En medio de la cita se ha dado a conocer un informe sobre el estado actual de los problemas renales en el mundo. Dos cifras son particularmente impactantes: Una de cada 10 personas en el mundo sufre de Enfermedad Renal Crónica. Pero, lo más importante, es que solo el 10% de ese 10% sabe que tiene el problema. Los especialistas están preocupados porque creen que los hábitos de vida poco saludables de muchas sociedades modernas y la falta de consciencia sobre sus consecuencias, no están ayudando a que este problema disminuya. Sobre todo, si tenemos en cuenta que, en la mayoría de los casos, la enfermedad renal se puede prevenir.

Son unas tiras de músculo, planas y alargadas, que se entrecruzan como una especie de malla que sostiene el peso de nuestros intestinos, nuestras vejigas y nuestros órganos sexuales. Los usamos todos los días, no de manera involuntaria como sucede con otros músculos (como el corazón, que late sin que se lo pidamos) sino sólo cuando deseamos hacerlo. Los contraemos y relajamos cuando vamos a orinar, cuando defecamos y también cuando tenemos relaciones sexuales. Los músculos que forman el llamado "Piso Pélvico" o "Suelo Pélvico" son importantísimos... pero la mayoría de personas ni siquiera sabe de su existencia. Y menos que, como cualquier músculo, pueden entrenarse para funcionar mejor.