El uso de equipos que emiten ondas de choque sónicas se aplica hace muchos años en el mundo de la medicina. En fisioterapia, por ejemplo, para rehabilitar lesiones musculares. En urología es conocido su poder para destruir cálculos renales (a través de la litotricia). Y desde hace algunos años se está usando también para luchar contra los problemas de erección.

Muchos casos de disfunción eréctil están producidos por temas psicológicos (ansiedad, estrés), pero hay otros en donde la raíz del problema está en los vasos sanguíneos que llevan la sangre al pene del paciente. Si los vasos sanguíneos están en mal estado, la sangre no llega en los niveles adecuados, no "llena" los cuerpos cavernosos (los depósitos que se llenan de sangre y le dan dureza al miembro) y la erección no se produce. El uso de terapias con ondas de choque puede ayudar a que esos vasos sanguíneos se regeneren e incluso curar de manera completa del problema.


Es cierto que las mujeres son más propensas a tener infecciones urinarias por sus características anatómicas. Pero los hombres también las padecen y es importante prevenirlas. Son más propensos a padecerlas los niños (especialmente los menores a 2 años) y los adultos mayores, pero pueden ocurrir a cualquier edad.

Las infecciones se deben a que algún tipo de microorganismo dañino ha colonizado parte del aparato urogenital. Estos microorganismos tienen más facilidades para desarrollarse cuando el hombre tiene alguna dificultad para evacuar correctamente la orina, por el crecimiento de la próstata o por tratamientos médicos que lo obligan a llevar sondas o accesorios que no son correctamente aseados. Pero, por supuesto, las infecciones urinarias también pueden ser originadas por una enfermedad de transmisión sexual (ETS), siendo esta la causa más común entre los varones jóvenes y de mediana edad.


Uretritis y protatitis

Las inflamaciones más comunes se dan en la uretra y en la próstata (la glándula que se encuentra entre la vejiga y la uretra). A los problemas en la uretra se les suele denominar uretritis y sus síntomas más comunes son el ardor al orinar o la presencia de secreciones (una sustancia espesa que no es ni orina ni semen que puede salir por la punta del pene). Suele ser producida por ETS, pero también por inflamaciones ocurridas por exposición a sustancias químicas o por una higiene deficiente. Cuando la infección llega a la próstata se habla de prostatitis, que puede tener las mismas causas y síntomas, además de un aumento de la frecuencia urinaria y tenesmo (sensación de vaciado incompleto de la vejiga). De todos modos, es importante mencionar que existen casos de prostatitis que no son causados por una infección sino por otro tipo de problemas (es lo que se denomina prostatitis no bacteriana). 

Pielonefritis

Cuando la infección se encentra en el riñón las causas más probables son la existencia de cálculos o  problemas neurológicos que afecten la capacidad de orinar. Aquí los síntomas pueden incluir fiebre, el dolor en la espalda baja, náuseas y debilidad general en el cuerpo, además de todo tipo de molestias a la hora de orinar. Se le llama pielonefritis

Tratamientos

No todas las infecciones urinarias se tratan de la misma manera por lo que es indispensable tener un diagnóstico preciso para tratarlas correctamente. Los análisis de orina son fundamentales para determinar el tipo de agente infeccioso. El más importante de los análisis es el urocultivo, que permite determinar la existencia de bacterias u hongos en una muestra de orina y cuyos resultados pueden demorar entre 24 y 48 horas.

Pero también pueden ser necesarios exámenes de secreciones (en los que se toma una muestra de la mucosidad que hay en la uretra, es decir, en la punta del pene) o incluso exámenes de semen, para evaluar una posible complicación de la infección a los testículos y sus zonas adyacentes.

Identificado el "bicho" que está causando el problema mediante un antibiograma, se aplica un tratamiento antibiótico específico para eliminarlo. Tanto el fármaco a elegir, como la dosis y la duración del tratamiento, debe ser prescrito por un médico. La auto medicación, en muchos casos, sólo empeora el problema. 
Como ya hemos explicado, la vejiga es una especie de bolsa elástica rodeada de músculo que se expande para llenarse de orina y se contrae para expulsarla. Muchos problemas urinarios se originan en la vejiga, pero para poder tratarlos se requiere entender exactamente lo siguiente:

1) En qué parte de la vejiga está el problema
2) En qué momento del funcionamiento normal de la vejiga hay una falla. 

Para poder resolver estas preguntas es necesario observar muy de cerca a la vejiga en pleno funcionamiento. Y para conseguirlo se recurre a un tipo de análisis conocido como urodinamia




¿En qué consiste?


El procedimiento consiste en introducir dos sondas ultra delgadas en la vejiga, con anestesia local. ¿Cómo se insertan estas sondas? A través de la uretra (el conducto que lleva la orina al exterior del cuerpo). Una de las sondas sirve para introducir líquido dentro de la vejiga para simular lo que ocurre cuando se llena naturalmente de orina. La otra sonda está conectada a una computadora y se encarga de medir, con mucha precisión, qué es lo que ocurre en las paredes de la vejiga a medida que la presión interna aumenta, gracias al llenado de líquido que se está produciendo. Durante el estudio se le pide al paciente que haga algunas cosas como toser (para ver si eso produce escapes de orina), pujar y orinar.

¿Qué se consigue?

La urodinamia permite ver cómo está funcionando el músculo detrusor (el que se encarga de expandir y contraer la vejiga), en qué estado está el mecanismo que permite abrir y cerrar la uretra (el esfínter o "compuerta" que hace que la orina salga o se quede dentro de la vejiga), encontrar si hay alguna parte de la "tubería urinaria" obstruida o estrechada y, sobre todo, ver si el proceso de orinar ocurre de manera coordinada.

Es extremadamente útil para descifrar el origen de problemas como incontinencia urinaria (es decir la incapacidad de retener la orina, lo que hace que muchas personas no puedan aguantarse las ganas de orinar), vejiga hiperactiva (que es lo que tienen las personas que sufren de improviso ganas urgentes de orinar) y otros trastornos urinarios

Para tener en cuenta

¿Necesita preparación previa? Sólo debe tener un resultado de urocultivo negativo

¿Duele? No. Puede ser incómodo porque implica la manipulación genital, pero es un estudio realizado por profesionales capacitados que tendrán el cuidado necesario para evitar problemas. En algunos casos puede emplearse anestesia local, pero normalmente no es necesario

¿Genera complicaciones? Normalmente no. Todo el instrumental y las sondas que se utilizan son estériles, luego del estudio, se retiran de manera muy delicada para no causar microlesiones internas en el paciente. De manera preventiva, se puede recetar antibióticos para los tres días posteriores, a fin de evitar cualquier posible infección.  
Como ya hemos explicado, la vasectomía es el método anticonceptivo masculino más efectivo que existe. Consiste en interrumpir el "camino" de los espermatozoides hacia la próstata, que es en donde se mezclan con las otras sustancias que constituyen el semen. De esa manera los hombres vasectomizados pueden eyacular pero no pueden fecundar a sus parejas. ¿Puede revertirse? Sí, gracias a un procedimiento médico llamado vasovasostomía.

Consiste, en términos sencillos, en volver a unir los dos extremos del conducto deferente, es decir, el tubo que se interrumpió durante la vasectomía. La operación es segura y no representa mayor riesgo de complicaciones. Pero eso no quiere decir que en todos los casos se pueda restituir la fertilidad del individuo pues eso depende de algunos factores



Factores a tomar en cuenta

Probablemente el factor más importante a considerar es el tiempo que ha transcurrido desde la operación de vasectomía inicial. Se considera que si aún no han pasado 5 años, la probabilidad de que los espermatozoides vuelvan a correr sin problemas por los conductos deferentes es muy alta. Pero si han trascurrido más de diez años, la expectativa se reduce al 65%. Y si han sido 20 años es menos probable (30%) que el individuo pueda volver a tener espermatozoides en el semen. 

Otro factor que hay que considerar es la complejidad por la ubicación de la vasectomía previa. La vasovasostomía es una operación que requiere manos expertas porque se trata de volver a unir los dos lados de un tubo muy, muy delgado. El diámetro interno del conducto deferente es de medio milímetro o menos. Y se va haciendo más delgado mientras más cerca del testículo se encuentre. Eso significa que la dificultad de la operación dependerá de en qué parte del conducto deferente se realizó la vasectomía. En este aspecto la experiencia previa del médico cirujano a cargo es importante. 

Qué esperar de la operación

  • No suele tener complicaciones (salvo el ennegrecimiento temporal del escroto luego de la operación). 
  • El paciente no debe realizar esfuerzos físicos importantes durante al menos 10 días
  • Deberá tener abstinencia sexual durante unas dos semanas. 
  • Un mes después de la intervención el hombre podría ya tener espermatozoides circulando por sus conductos deferentes (algo que suele ocurrir en el 80% de los casos), pero la fertilidad plena se debe alcanzar en un plazo de entre 3 y ocho meses. 




Cuando los cálculos ya han aparecido existen dos tipos de posibilidades de tratamiento: El primero es hacer que el cuerpo sea capaz de eliminarlos por sí solo; eso algo que se puede lograr si las piedras no son muy grandes y son capaces de moverse a través de los conductos urinarios sin riesgo de atorarse en ellos. En ese caso lo que debe hacerse es tomar abundantes líquidos, usar los medicamentos que el médico recetará y vigilar estrictamente la dieta hasta que el "indeseable" sea expulsado por la orina. 

Pero si la piedra no es capaz de hacer ese viaje por sí sola (porque es demasiado grande o se ha "atorado" por ahí) habrá que sacarla de otra manera. La primera opción para las piedras grandes es tratar de fragmentarlas en partículas muy pequeñas para que luego pueda salir del cuerpo. Eso es lo que se conoce como litotricia, una palabra que significa "triturar la piedra"




Todos los varones nacen con el glande (la cabeza del pene) "encerrada" en una capa plegable de piel llamada prepucio. Lo normal es que, a medida que el niño crece, el prepucio se vaya retrayendo naturalmente permitiendo que la cabeza del pene asome. Esto ya debe haber ocurrido a los cinco años de edad. Pero si pasa más tiempo y llega la pubertad y el glande no llega a "liberarse" de un prepucio cerrado, se dice que el individuo tiene fimosis. Esto puede ser un problema desde la adolescencia pues no permitirá una adecuada higiene en el pene, causará erecciones problemáticas y dolorosas y puede traer problemas en su vida sexual. Para los casos de fimosis, lo más recomendable es la circuncisión. 


Evitar el embarazo es una preocupación común de las parejas que desean tener una vida sexual activa sin convertirse en padres. Pero también para aquellos que ya los tienen y no quieren tener más. En nuestros tiempos existe una gran cantidad de métodos anticonceptivos relativamente seguros para lograr ese objetivo. Las mujeres suelen tener más opciones (píldoras, implantes, parches, inyecciones, dispositivos intrauterinos, métodos naturales de control de la ovulación...) que los hombres, aunque la mayoría de estos métodos supone cierta inversión y, sobre todo, un seguimiento constante. En el caso de los hombres, aunque actualmente se encuentran en desarrollo varios métodos anticonceptivos complejos (como inyecciones o píldoras), el más utilizado es, de lejos, el preservativo o condón. Es un método barato, fácil de utilizar y que tiene la ventaja, extra, de ayudar a evitar el contagio de varias enfermedades de transmisión sexual.

Pero existen muchas parejas que, debido a que están consolidadas y no tienen intenciones de mantener relaciones sexuales con nadie más, quieren olvidarse de todos estos "trámites", accesorios y gastos, para poder entregarse al disfrute de una vida sexual sin preparaciones ni preocupaciones de ningún tipo. Para estos casos existen métodos definitivos. En el caso de las mujeres, la ligadura de trompas. En el caso de los hombres, la vasectomía. Y, de ambos, este último método es el más barato, efectivo y seguro.



Según un estudio publicado en 2011, la vasectomía tiene más de 99% de efectividad. Consiste en la interrupción de dos pequeños conductos (los conductos deferentes) que llevan los espermatozoides hacia la zona prostática (que es donde se mezclan con el resto de sustancias que conforman el semen). Es un trámite sencillo, no produce dolor (salvo molestias durante los primeros días luego del procedimiento), no impide la erección, ni afecta la capacidad de experimentar orgasmos y no causa ninguna diferencia visible en la eyaculación (salvo por el hecho de que, examinado bajo un microscopio, el semen de un hombre vasectomizado no contendrá espermatozoides). 

Aunque hasta hace unos años hacerse una vasectomía implicaba entrar a un quirófano y quedarse algunos días en la clínica, en la actualidad se hace de manera ambulatoria, dura de veinte a treinta minutos y no requiere internamiento. Además el tiempo de recuperación es breve y el riesgo de complicaciones es bajo.

Es muy importante aclarar que, a pesar de sus ventajas, la vasectomía no protege contra las enfermedades de transmisión sexual. Tampoco es recomendable para los hombres que desean tener más hijos ya que, aunque es reversible, puede que no valga la pena hacer una operación de este tipo para deshacerla poco tiempo después.

Más información

La cifra indicada del 99% de efectividad se basa en el trabajo "Female and male sterilization", publicado en "Contraceptive Technology", Arden Media: Nueva York, 2011

La fase final y más placentera de una relación sexual es el orgasmo, un momento en el que se producen, por un lado, la estimulación de muchas terminaciones nerviosas y, por otro, una masiva descarga de sustancias en el cerebro relacionadas con el placer. El orgasmo coincide con la contracción de una serie de músculos en las mujeres y en los hombres. Y, en el caso de éstos, también coincide con la eyaculación. 

Hay una fase previa al orgasmo que es muy importante en toda relación sexual. Se le conoce como "fase de meseta" y es un período de tiempo variable durante el cual la excitación y el placer "se mantienen", en intensidades crecientes y decrecientes. Para muchas personas, disfrutar de una relación sexual satisfactoria, significa mantener durante un tiempo razonable la duración de la fase de meseta. Por supuesto que la duración ideal de ese tiempo dependerá de cada persona y de cada pareja.


Un cáncer detectado en sus fases iniciales es más fácil de tratar. El problema en el cáncer de próstata es que en sus etapas iniciales no produce síntomas o éstos son muy débiles. Esa es la razón por la que se recomienda que los hombres, a partir de los 45 años, se realicen periódicamente exámenes médicos para descartar cualquier problema, muy especialmente si en su familia hay antecedentes de este tipo de dolencia. Ahora bien, como la próstata es un órgano difícil de examinar por todos sus ángulos (porque está rodeada de otros órganos) lo normal es combinar diferentes exámenes para detectar un posible problema. Te contamos aquí cuáles son.


El prepucio es un pliegue de piel que cubre parcial o totalmente la cabeza del pene, incluso cuando éste se encuentra en erección. Cortar el prepucio es una intervención que se llama circuncisión, y ha sido una práctica común de muchas culturas de la Tierra durante milenios. Se sabe que los antiguos egipcios la practicaban (como un símbolo de estatus y distinción) y que los antiguos hebreos lo hacían por cuestiones religiosas (como símbolo de una alianza con dios). Hoy se considera una práctica recomendable por otras razones: Salud y estética. 


La incapacidad de un hombre para tener o mantener una erección durante una relación sexual se conoce como Disfunción Eréctil. No es una enfermedad. Es más bien un síntoma de que algo está ocurriendo en esa o en otra zona del cuerpo humano. A veces el origen del problema ni siquiera es médico, sino psicológico. Pero para entender por qué puede ocurrir debemos conocer primero cómo es el mecanismo que produce las erecciones.


La vasectomía es uno de los métodos anticonceptivos más efectivos que existen. Consiste en interrumpir el "camino" (unos pequeños "tubitos" llamados conductos deferentes) por el que viajan los espermatozoides desde los testículos hacia la próstata, que es donde se integran al resto de sustancias que conforman el semen (los fluidos que se generan en la próstata, en la vesícula seminal y en las glándulas uretrales) / para ser expulsados del cuerpo durante la eyaculación.

Pero ¿qué pasa con la vida sexual de los hombres que se han sometido a esta intervención? Hay una sola cosa que cambia: Un hombre vasectomizado no podrá fecundar (es decir, no podrá dejar embarazada) a una mujer. Pero, salvo eso, no hay ninguna diferencia. Es decir, el hombre podrá tener excitación, erecciones, orgasmos y eyacular como siempre... con la única diferencia de que su semen no contendrá espermatozoides. Nadie notará la diferencia.




Está absolutamente demostrado que lavarse las manos con agua y jabón es fundamental para prevenir un enorme rango de infecciones . No sólo porque a través de las manos entramos en contacto con todo tipo de virus y bacterias en los objetos que tocamos, sino porque siempre estamos llevando nuestras manos a otras partes de nuestro cuerpo, convirtiéndolas en el principal "medio de transporte" de agentes infecciosos, especialmente a nuestros órganos genitales, ojos, boca, oídos y nariz.

Hay acuerdo en que hay que hacerlo con alguna frecuencia durante el día, que es mejor usar jabones normales (en vez de los antibacterianos, que pueden crear resistencia en las bacterias dañinas), que una limpieza razonable se logra en 20 segundos de lavado y que hay que jabonarse bien no solo las palmas, sino el dorso de la mano y entre los dedos, generando espuma . Pero también hemos escuchado que es mejor hacerlo con agua caliente y no con agua fría. ¿Eso está realmente demostrado?



Muchos hemos notado que en invierno orinamos con mayor frecuencia que en el verano. Pero ¿por qué? Para entenderlo debemos hablar de las formas en que el cuerpo humano elimina el exceso de líquido. 


Una de las principales causas de insuficiencia renal (es decir, de la enfermedad que impide que los riñones "limpien" adecuadamente la sangre de las personas) es otra enfermedad: La diabetes. El organismo de las personas diabéticas no puede controlar la cantidad de azúcar que tienen en la sangre, lo que dificulta el trabajo de los riñones y, a la larga, los deteriora. 

La diabetes se considera incurable. Pero acaba de ocurrir un descubrimiento científico que podría cambiar esa historia. Para entenderlo, es importante que expliquemos, rápidamente y de manera sencilla, cómo "funciona" la diabetes.